VAT Group AG ocupa una posición discreta pero fundamental en la cadena de valor de los semiconductores. La empresa suiza suministra válvulas que aíslan las cámaras de proceso y contribuyen a regular la presión en los equipos que funcionan al vacío. Estos componentes se utilizan especialmente en la deposición de películas delgadas y el grabado, dos operaciones fundamentales de la fabricación de chips. Su sede se encuentra en Haag, en el cantón de San Galo.
Una especialización desarrollada desde 1965
Fundada en 1965, VAT se ha desarrollado en torno a una actividad industrial concreta: el diseño de válvulas adaptadas a las tecnologías de vacío. Esta especialización la ha acercado progresivamente a los fabricantes de equipos para semiconductores, cuyas exigencias de limpieza, estanqueidad y repetibilidad se han intensificado con la miniaturización de los circuitos.
La salida a bolsa en SIX Swiss Exchange, en 2016, constituye un hito importante en su historia. El grupo conserva sus raíces suizas y cuenta al mismo tiempo con presencia internacional, incluidas operaciones industriales en Malasia. Esta organización atiende a una clientela mundial, con exposición a los grandes centros asiáticos de producción electrónica. Su desarrollo se apoya tanto en las capacidades de fabricación como en el trabajo de ingeniería realizado con los fabricantes de equipos.
Componentes críticos y servicios asociados
El núcleo de la oferta comprende válvulas de aislamiento y de regulación, destinadas a funcionar en distintas condiciones de vacío. En una máquina de producción de semiconductores, deben soportar ciclos repetidos y, según su ubicación, la exposición a sustancias reactivas o a temperaturas elevadas. Su diseño también busca limitar la generación de partículas que podrían comprometer la calidad de los circuitos fabricados.
VAT trabaja con sus clientes desde las primeras etapas para adaptar sus productos a las arquitecturas de los equipos. Esta fase de cualificación puede establecer una relación comercial duradera: cambiar un componente implica volver a comprobar su rendimiento y su compatibilidad con el proceso. Más allá de los chips, el grupo también atiende a la fabricación de pantallas, las aplicaciones fotovoltaicas y determinados equipos científicos o industriales.
La actividad de servicios complementa la venta de válvulas nuevas. Abarca, en particular, las piezas de repuesto, el mantenimiento y el reacondicionamiento. Para los usuarios, el objetivo es preservar la disponibilidad de las máquinas y la estabilidad de los procesos. Para VAT, esta actividad crea un vínculo continuo con el parque instalado.
¿Y ahora?
Las perspectivas del grupo siguen vinculadas a las inversiones en fábricas de semiconductores y a los pedidos de los fabricantes de equipos. El desarrollo de la inteligencia artificial, las memorias avanzadas y las estructuras de chips más complejas puede impulsar la demanda de procesos al vacío, sin eliminar los ciclos del sector.
Por tanto, VAT debe conjugar innovación, control de sus capacidades industriales y adaptación a las fluctuaciones de la demanda. Las restricciones comerciales y la regionalización de las cadenas de suministro también son factores que conviene vigilar. Su trayectoria dependerá de su capacidad para seguir integrado en las nuevas generaciones de máquinas, al tiempo que apoya el mantenimiento de los equipos existentes.