SZ DJI Technology Co., Ltd., conocida bajo la marca DJI, diseña sistemas robóticos cuyo núcleo histórico son los drones. Establecida en Shenzhen, China, la empresa combina controles de vuelo, sensores, transmisión de vídeo y estabilización mecánica para que estos dispositivos puedan utilizarse más allá del ámbito de los especialistas en aeromodelismo. Su oferta, presentada en dji.com, abarca tanto la creación audiovisual como la inspección de infraestructuras, la cartografía o determinadas tareas agrícolas.
De Shenzhen a la difusión del dron civil
DJI fue fundada en 2006 por Frank Wang, también conocido como Wang Tao, tras sus estudios en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong. Sus primeros desarrollos se centraron en los sistemas de control de vuelo. Posteriormente, la empresa amplió su enfoque para ofrecer dispositivos integrados que combinan una plataforma aérea, electrónica de a bordo y herramientas de pilotaje.
La gama Phantom, lanzada en 2013, marcó un hito en la difusión de los drones para la captación de imágenes. Contribuyó a facilitar el acceso a la fotografía y al vídeo aéreos. Las familias Mavic, seguidas de los modelos compactos Mini, prolongaron esta lógica con formatos más fáciles de transportar. Esta evolución se apoya en el ecosistema industrial de Shenzhen, que facilita la articulación entre el diseño electrónico, la creación de prototipos y la fabricación.
De las plataformas aéreas a los equipos de imagen
Para el gran público y los creadores, DJI desarrolla, entre otras, las gamas Mini, Air y Mavic. Según el modelo, combinan asistencia al pilotaje, detección de obstáculos, seguimiento de sujetos y funciones de captura automatizadas. Estas capacidades se basan en una robótica embarcada que combina la percepción del entorno y el control del movimiento, sin eliminar la responsabilidad del piloto a distancia ni las restricciones normativas.
Los usos profesionales se apoyan en plataformas como Matrice y en cargas útiles adaptadas a cada misión: cámaras térmicas, sensores para levantamientos topográficos o sistemas de imagen especializados. El software de planificación, gestión de operaciones y procesamiento de datos complementa el hardware. En la agricultura, la gama Agras se orienta especialmente a la pulverización y al esparcimiento, con condiciones de uso que dependen de las autorizaciones locales.
DJI también participa en la producción audiovisual terrestre. Los estabilizadores Ronin y las cámaras y dispositivos Osmo aprovechan conocimientos comunes en motorización, estabilización y procesamiento de imágenes. Esta diversificación permite a la empresa atender a videógrafos, equipos de rodaje y usuarios móviles sin depender exclusivamente de los usos aéreos.
¿Y ahora qué?
La trayectoria de DJI depende tanto de la integración técnica como de la aceptabilidad de sus equipos. La automatización de las misiones, las estaciones de acoplamiento para drones y el aprovechamiento de los datos abren perspectivas para la inspección recurrente y la vigilancia de instalaciones. Sin embargo, su despliegue sigue condicionado por las normas de vuelo, especialmente en operaciones más allá del alcance visual, y por los requisitos de seguridad.
La protección de datos y la soberanía tecnológica constituyen otros retos importantes. Las restricciones y los debates en torno a los drones chinos, especialmente en Estados Unidos, pueden afectar al acceso a determinados mercados. Para DJI, el reto consiste, por tanto, en hacer evolucionar sus plataformas al tiempo que responde a las expectativas de sus clientes profesionales en materia de cumplimiento normativo, fiabilidad y control de los datos.