Shield AI es una empresa estadounidense de robótica y tecnologías de defensa, con sede en San Diego, California. Trabaja en un problema operativo concreto: permitir que los drones perciban su entorno, se desplacen y completen una misión sin depender constantemente de un operador remoto o de un enlace de datos. Su actividad combina el desarrollo de un software de autonomía, Hivemind, y de plataformas aéreas. Se dirige principalmente a las fuerzas armadas, con aplicaciones de reconocimiento, inteligencia y vigilancia.
Una empresa nacida de las necesidades sobre el terreno
Shield AI fue fundada en 2015 por los hermanos Brandon y Ryan Tseng, junto con Andrew Reiter. Antiguo miembro de los Navy SEALs, Brandon Tseng aporta conocimientos sobre operaciones militares; sus cofundadores contribuyen a la dimensión tecnológica del proyecto. La ambición inicial consiste, entre otras cosas, en enviar robots a explorar lugares peligrosos antes de desplegar allí a personas.
Esta orientación se materializa con Nova, un pequeño dron diseñado para operar en el interior de edificios, sin GPS. La empresa amplía después su ámbito de actividad a aeronaves capaces de cubrir espacios más extensos. En 2021, la adquisición de Martin UAV le permite incorporar V-BAT, un dron de despegue y aterrizaje verticales. Esta operación refuerza su posicionamiento en la intersección del software, la integración aeronáutica y la fabricación de sistemas robotizados.
Hivemind y V-BAT, dos componentes complementarios
Hivemind constituye la base de software de Shield AI. Este sistema de autonomía utiliza la información de los sensores para realizar funciones de percepción, navegación y planificación. Está diseñado para funcionar a bordo de las aeronaves, incluso cuando las comunicaciones están degradadas. El objetivo es reducir la dependencia del pilotaje a distancia y permitir la ejecución de misiones en entornos disputados.
Shield AI busca integrar esta tecnología en distintas plataformas, más allá de sus propios drones. Esta estrategia implica un trabajo de adaptación a los sensores, los controles de vuelo y las limitaciones de cada aeronave. Por ello, la simulación y las pruebas en condiciones reales ocupan un lugar importante en el desarrollo y la validación de los comportamientos autónomos.
V-BAT representa el componente de hardware de esta oferta. Su arquitectura le permite despegar y aterrizar verticalmente y, después, volar como un avión. Así, puede utilizarse desde lugares sin pista, especialmente para misiones de vigilancia. La combinación de una aeronave y un software de autonomía distingue a Shield AI de un proveedor exclusivamente de software.
¿Y ahora qué?
El desarrollo de Shield AI dependerá de su capacidad para transformar las demostraciones técnicas en sistemas fiables, producidos y mantenidos a gran escala. La integración en varios tipos de aeronaves abre perspectivas comerciales, pero también incrementa las exigencias de validación. En el ámbito de la defensa, la autonomía debe ir acompañada de garantías en materia de ciberseguridad, control de los comportamientos y supervisión humana. Estas cuestiones, al igual que las normas de exportación, influirán en el despliegue internacional de sus tecnologías.