Es uno de los temas recurrentes en la ciencia ficción y la literatura de anticipación. Fritz Lang lo profetizó, Asimov lo teorizó, James Cameron lo plasmó en imágenes. El mito del reemplazo de la humanidad por entidades robóticas está presente desde hace mucho tiempo en el inconsciente colectivo de una sociedad cada vez más dependiente de las nuevas tecnologías.
Pero más allá de los avances cibernéticos y de inteligencia artificial que no serán objeto de este artículo, hagámonos una pregunta sencilla y legítima, ya que usted lee mis palabras en un sitio de noticias: ¿Van a terminar los robots por reemplazar a los periodistas?
A primera vista, la pregunta puede parecer extraña, salvo que una empresa estadounidense, “Automated Insights”, declaró en un estudio reciente que más de un millón de artículos en todo el mundo ya son redactados por robots a diario.
Por lo demás, quienes recurren a esta “estratagema” ya no se esconden. Forbes, Associated Press, Yahoo e incluso “Le Monde” (que se prestó al ejercicio el año pasado a título experimental) publican cada día en sus sitios noticias o artículos generados íntegramente por algoritmos… y sin ninguna intervención humana.
Para relativizar las cosas, esta fórmula se utiliza principalmente para anunciar resultados electorales, analizar fluctuaciones bursátiles o comentar resultados deportivos.
También existen otras aplicaciones en caso de desastres naturales. En 2014, por ejemplo, apenas tres minutos después de un ligero sismo, la noticia ya estaba en la portada del sitio de información del Los Angeles Times, lo que representa un ahorro de tiempo y personal considerable.
Pero, ¿cómo funciona esto concretamente? Pues bien, el “robot”, a través de su programa optimizado, va a “extraer” la información de las diferentes fuentes disponibles, comparar las cifras, aislar los hechos destacados, añadir comentarios específicos y, finalmente, maquetarlo según una disposición decidida de antemano.
¡Incluso el ángulo de ataque y el tono utilizado pueden ser parametrizados! El estilo podrá ser didáctico, sarcástico, neutro o laudatorio, a elección.
¿Qué opinan los periodistas confirmados? ¿Corren el riesgo de quedarse en el paro? Mourad Hamed Abdelouaheb es un reportero político argelino que ha analizado el fenómeno: “No creo que los robots puedan reemplazarnos en la medida en que nunca podrán tener ese espíritu curioso y crítico, ni ese olfato que tienen algunos periodistas de investigación. No veo cómo un robot, incluso dotado de una enorme inteligencia artificial, puede analizar y desarrollar hechos de manera crítica”.

La pregunta legítima que surge es: ¿el lector llega a percibir la diferencia? En absoluto, según las conclusiones de un estudio dirigido por Chister Clerwall, profesor sueco de medios, que comparó —a ciegas— comentarios deportivos escritos por robots y periodistas.
El panel encuestado estimó que no había diferencias fundamentales entre los artículos. Los escritos por humanos eran simplemente más “legibles” y simpáticos, mientras que los generados por robots eran más pródigos en detalles técnicos.
Hichem Belattar prepara una maestría en matemáticas en la Université de Sherbrooke y observa esta evolución con ojos divertidos: “La tecnología ha hecho progresos fulgurantes en el campo de la inteligencia artificial y el machine learning; podemos crear programas que permiten el análisis y tratamiento de datos gigantescos en todos los campos, ¡incluido el periodismo!
Por el contrario, no creo que algún día se pueda dar un espíritu crítico o permitir el desarrollo de un argumento propio a un ordenador; el periodista podrá concentrarse en artículos con verdadero valor añadido…”

The Guardian estima así que los robots podrán escribir hasta el 90% de los artículos de actualidad hacia el horizonte 2030… de ahí a pensar que lo que acaba de leer ha sido generado por un algoritmo, solo hay un paso…



