Paradójicamente, en la era digital y de lo tecnológico, es el dominio de las competencias humanas y relacionales, comúnmente llamadas « Soft Skills » (por oposición a las « Hard Skills », los conocimientos académicos), lo que permitirá a los empleados integrarse y evolucionar en el mercado laboral, y a las empresas diferenciarse de sus competidores para imponerse en la escena internacional.
En una época en la que podemos encontrar cualquier tipo de información en línea y seguir numerosas formaciones a distancia, necesitamos más que nunca cultivar y desarrollar cualidades relacionadas con el saber ser y nuestro estado de ánimo, más que con un simple saber hacer.
Estas cualidades, intrínsecamente ligadas a nuestra personalidad, han sido descuidadas durante mucho tiempo. Una vez identificadas, pueden desarrollarse en función de objetivos específicos. Hoy en día son buscadas, e incluso priorizadas por las empresas y los reclutadores, quienes las convierten en su primer criterio de selección de candidatos (*). Tienen una incidencia en el nivel de remuneración de los jóvenes graduados, la evolución de las carreras y la movilidad internacional.
Entre estas competencias, podemos citar la creatividad, la confianza en uno mismo, la curiosidad, la adaptabilidad, el sentido de la organización, la rigurosidad, saber gestionar el estrés y los conflictos, comunicar de manera no violenta, ser capaz de liderar e inspirar equipos, hablar fácilmente en público, ser rápidamente operativo, flexible y apto para trabajar de manera colaborativa, multicultural y multisectorial; en definitiva, cualidades que no se enseñan en la escuela, la universidad o los campus, pero que son verdaderos pasaportes para encontrar empleo, tener éxito profesional e imponerse en un mercado.
Junto a la necesaria aceleración del uso de lo digital y la revalorización de la formación profesional, la enseñanza de las « Soft Skills » aparece como una de las respuestas posibles al problema de la inadecuación entre la oferta de formación y las competencias esperadas por las empresas en el África subsahariana francófona, donde el tejido económico aún no logra desarrollarse a la altura de su potencial y donde el desempleo persiste.
La necesaria vinculación de los centros de formación profesional con las empresas, mediante asociaciones público-privadas por ejemplo, debe ser la ocasión de formar a los jóvenes que llegan al mercado laboral en « Soft Skills », para que estén equipados para evolucionar eficaz y útilmente en las empresas, siendo rápidamente operativos.
Estas formaciones se basarán, por supuesto, en los valores culturales y las prácticas sociales de los países interesados, en coherencia con los principios que sustentan este enfoque global.
Estudios citados:
http://www.cereq.fr/publications/Net.Doc/L-effet-des-soft-skillssur-la-remuneration-des-diplomes
Artículo publicado en Africa France: http://bit.ly/2bIsfDo


