Grab Holdings Limited ocupa un lugar importante en los desplazamientos cotidianos en el Sudeste Asiático. Con sede en Singapur, la empresa conecta a particulares, conductores, repartidores y comerciantes a través de una aplicación que reúne transporte bajo demanda, entrega de comida a domicilio y servicios financieros. Su modelo se basa en una misma infraestructura digital para responder a varias necesidades habituales, en una región donde los usos, los medios de pago y las normas de transporte varían considerablemente de un país a otro.
De la reserva de taxis a la plataforma regional
La aventura comienza en Malasia en 2012, con MyTeksi, un servicio de reserva de taxis lanzado por Anthony Tan y Tan Hooi Ling. El objetivo inicial es facilitar el contacto entre pasajeros y conductores, al tiempo que se mejora la fiabilidad del servicio. La empresa se expande después a varios países vecinos, adopta la marca Grab y establece su sede en Singapur.
Un hito decisivo llega en 2018, cuando Grab adquiere las operaciones de Uber en el Sudeste Asiático. Esta operación refuerza su presencia regional, al tiempo que atrae la atención de las autoridades de competencia. En 2021, el grupo comienza a cotizar en el Nasdaq mediante una fusión con una sociedad de adquisición cotizada. Esta salida a bolsa eleva las expectativas respecto a su disciplina financiera, tras varios años centrados en la expansión y la captación de usuarios.
La movilidad en el centro de un conjunto de servicios
La reserva de trayectos sigue siendo uno de los pilares de Grab. Según el mercado, la plataforma ofrece acceso a vehículos con conductor, taxis o vehículos de dos ruedas. Proporciona herramientas de reserva, estimación de tarifas, pago y seguimiento del trayecto. La disponibilidad de conductores, la calidad de la cartografía y el ajuste de la oferta a la demanda constituyen factores esenciales de su funcionamiento.
En torno a esta actividad, Grab ha desarrollado la entrega de comida a domicilio con GrabFood, así como servicios de entrega de compras de supermercado y paquetes. Para los restaurantes y los comercios, la plataforma representa a la vez un canal de ventas, una solución logística y un soporte publicitario. El grupo también ofrece soluciones de pago, financiación y seguros, directamente o con socios, según los marcos regulatorios. Sus actividades de banca digital amplían esta diversificación en determinados mercados.
¿Y ahora qué?
Para Grab, la próxima etapa consiste en transformar esta diversidad de usos en una rentabilidad sostenible, sin reducir la accesibilidad de los servicios ni los ingresos de sus socios. La mejora de las herramientas de previsión, asignación de trayectos y prevención del fraude puede contribuir a este objetivo. Pero la tecnología por sí sola no resuelve las limitaciones del modelo: la competencia local, la congestión urbana, la protección social de los trabajadores y la regulación de los servicios financieros siguen siendo determinantes. Por tanto, la capacidad del grupo para adaptar su oferta país por país será tan importante como la integración de nuevas funciones en su aplicación.