El cerebro humano está compuesto por 85 mil millones de neuronas. Lo que significa que en cualquier estructura, la inteligencia presente es potencialmente inmensa. Hace falta que el gestor deje de comportarse como un monarca, poseedor de un poder que cree divino y al límite de la megalomanía.
1. Debes iniciar, invitar y dejar de ordenar
Con demasiada frecuencia, el gestor recién ascendido piensa que es un privilegiado y se comporta, por tanto, como un monarca. La gestión dirigista aplasta a los individuos y se vuelve rápidamente contraproducente.
Imagine que tiene a una persona encima en sentido literal: ¿cuánto tiempo aguantará antes de derrumbarse bajo su peso?
Esto es exactamente lo que sucede con una gestión que está encima de todos sus colaboradores. Pesa en lugar de aligerar y ayudar a despegar.
2. Debes dejar autonomía
Cada colaborador tiene su campo de especialización. La potencia neuronal mencionada anteriormente debe permitirle visualizar la potencia potencial de un individuo. Deje que esta potencia se exprese para sacar lo mejor de ella. Debe estimular esta potencia dando autonomía a sus colaboradores. Sí, autonomía, fuente de creatividad y realización personal.
La confianza es la clave de esta autonomía.
3. Realice feedback positivo
El feedback positivo consiste en felicitar a sus colaboradores por lo que está bien hecho. Debe agradecer a sus colaboradores por los puntos positivos logrados y nunca comenzar por lo negativo. En la mente de su equipo, la imagen del castillo de naipes que se derrumba cobrará todo su sentido porque lo negativo apareció primero y sirve de base para la evaluación posterior. Comenzar por lo positivo permite ver un edificio bien construido con múltiples vías de mejora, por la sencilla razón de que lo negativo bloquea mientras que lo positivo abre.
4. Escuche activamente
La escucha activa no debe definirse por oposición a una supuesta escucha pasiva. Se escucha activamente cuando se sabe guardar silencio para dejar hablar al otro. También debemos deconstruir para reconstruir y abstraernos de todo lo que sabemos en el momento en que escuchamos. Debemos plantear preguntas de manera abierta para establecer un intercambio real de ideas. El nuevo gestor se nutre de la inteligencia de sus colaboradores y, recíprocamente, nutre a estos últimos con sus propias reflexiones. La escucha activa implica guardar silencio y registrar absolutamente todo lo que dice la persona so pena de perderse lo esencial. Perderse lo esencial es perder una información crucial o incluso un eslabón perdido en la cadena de reflexión. Por eso no podemos permitirnos perder eso, so pena de no poder resolver un problema o incluso construir un proyecto.
5. La inteligencia colectiva
Tener valores comunes permite dar sentido a las acciones de un grupo o de una empresa. Estos valores compartidos permiten llevar a cabo los proyectos y resistir los momentos difíciles. Constituyen una buena defensa frente al individualismo. La unión y la inteligencia colectiva creada permiten un trabajo eficiente y una circulación fluida de la información. Los valores federan y su ausencia favorece la dispersión de las individualidades.
¡Se gana un mundial con un colectivo y no con una suma de individualidades!
6. Carpe Diem
Debes vivir el momento presente para proyectarte mejor hacia el futuro. Cada día debes aprender y compartir este aprendizaje con tu equipo. Así infundirás creatividad de manera permanente.
7. La creatividad es la clave
La clave de la innovación y del progreso de la humanidad es la creatividad. Sin ella, el ser humano nunca habría construido nada duradero ni habría podido salir de situaciones difíciles. La creatividad de sus colaboradores es su mejor activo. Debe utilizar herramientas de trabajo colaborativo para permitir que cada persona aporte algo nuevo, aporte una mirada fresca. Así todo avanzará más rápido y mejor, y nadie se quedará en el banquillo.
Abdelhamid NIATI






