Twist Bioscience Corporation suministra una materia prima esencial a los laboratorios: secuencias de ADN fabricadas por encargo. Esta empresa estadounidense de biotecnología no se dedica principalmente a desarrollar medicamentos bajo su propia marca; comercializa herramientas que permiten a sus clientes diseñar experimentos, estudiar genomas o explorar nuevas moléculas terapéuticas. Se posiciona como un proveedor tecnológico en la intersección de la química, la automatización y la biología digital.
Una empresa nacida de la miniaturización
Twist Bioscience fue fundada en 2013 por Emily Leproust, Bill Peck y Bill Bany. Procedente del campo de la química de síntesis del ADN, Emily Leproust impulsa un enfoque industrial: reducir los volúmenes de reacción y multiplicar las operaciones realizadas simultáneamente. La empresa desarrolla así una plataforma que utiliza soportes de silicio para producir numerosos fragmentos de ADN en paralelo, en lugar de basarse exclusivamente en formatos de laboratorio tradicionales.
Esta arquitectura busca disminuir el consumo de reactivos y aumentar la capacidad de producción. La compañía, que comenzó a cotizar en el Nasdaq en 2018 con el símbolo TWST, se enmarca en el desarrollo de la biología sintética, donde la posibilidad de encargar secuencias genéticas facilita el paso de un diseño informático a ensayos experimentales.
De las secuencias a medida a las herramientas de análisis genómico
El catálogo incluye, entre otros productos, genes sintéticos y mezclas de oligonucleótidos, fragmentos cortos de ADN. Estos productos sirven para construir variantes, modificar sistemas biológicos o probar numerosas hipótesis en paralelo. Entre sus usuarios se encuentran equipos universitarios, empresas farmacéuticas y empresas de biotecnología industrial. La calidad de las secuencias entregadas, los plazos y la reproducibilidad constituyen criterios de elección determinantes.
Twist también participa en la preparación de muestras para la secuenciación de nueva generación. Sus sondas de captura permiten enriquecer las regiones genómicas que se desean analizar. De este modo, ayudan a los laboratorios a concentrar sus lecturas en porciones pertinentes del genoma, para aplicaciones de investigación y, según los productos y los marcos de uso, análisis clínicos.
La síntesis de ADN también permite crear bibliotecas de variantes útiles para el descubrimiento de anticuerpos y la ingeniería de proteínas. Twist se sitúa, por tanto, en las etapas iniciales de numerosas cadenas de desarrollo: sus herramientas sirven de base para el trabajo de los investigadores, sin garantizar por sí solas el éxito biológico o clínico de los proyectos.
¿Y ahora?
El reto consiste en convertir la ampliación de los usos en una actividad industrialmente eficiente y económicamente sostenible. Esto supone controlar los costes, garantizar la fiabilidad de las entregas y mantener el esfuerzo de desarrollo tecnológico. El almacenamiento de datos en ADN representa una vía de diversificación a más largo plazo, cuya difusión sigue dependiendo en gran medida de los costes de escritura y lectura. Por último, la creciente accesibilidad del ADN sintético refuerza la importancia del control de los pedidos y de las prácticas de bioseguridad: un imperativo para los proveedores de esta infraestructura biológica.