Semiconductor Manufacturing International Corporation, generalmente conocida por las siglas SMIC, es una fundición de semiconductores cuya sede operativa se encuentra en Shanghái. Su actividad consiste en transformar los diseños de circuitos integrados creados por sus clientes en chips físicos, producidos sobre obleas de silicio. Ocupa un lugar importante en el ecosistema chino, donde el dominio de la fabricación electrónica constituye una prioridad industrial y estratégica.
Una fundición nacida en Shanghái
Fundada en 2000, SMIC se desarrolló en un momento en que China reforzaba su industria electrónica y buscaba producir más componentes en su territorio. La empresa fue creando una red de centros de fabricación, especialmente en Shanghái, Pekín, Tianjin y Shenzhen. Su modelo es el de una fundición independiente: ofrece sus procesos y su capacidad de producción a empresas que diseñan chips sin poseer necesariamente fábricas.
Tras salir a bolsa en Hong Kong en 2004 y posteriormente en el mercado STAR de Shanghái en 2020, SMIC capta capital para una actividad que exige inversiones especialmente elevadas. Construir una fábrica no basta: también es necesario validar los procesos, mejorar los rendimientos de fabricación y garantizar una producción regular que cumpla las especificaciones de los clientes.
Procesos para una amplia gama de componentes
La oferta de SMIC abarca varias generaciones de tecnologías de fabricación. Sus procesos sirven, en particular, para producir circuitos lógicos, componentes analógicos, circuitos de gestión de energía y chips destinados a las comunicaciones. Estas tecnologías se utilizan en teléfonos inteligentes, dispositivos conectados, equipos industriales y otros sistemas electrónicos. Los llamados nodos maduros, menos miniaturizados que los procesos de vanguardia, siguen siendo esenciales para numerosas aplicaciones.
Además de la fabricación, SMIC proporciona asistencia técnica para adaptar los diseños a las limitaciones de sus procesos. La relación con los clientes se basa tanto en la disponibilidad de capacidad como en la fiabilidad, los costes y las prestaciones obtenidas. La empresa también ha demostrado avances en miniaturización: en 2023, análisis independientes del procesador de un teléfono inteligente de Huawei identificaron un chip fabricado por SMIC mediante un proceso de clase de 7 nanómetros. Sin embargo, esta observación no permite, por sí sola, determinar los volúmenes producidos ni su rentabilidad.
¿Y ahora?
La trayectoria de SMIC depende de su capacidad para aumentar la producción y, al mismo tiempo, asegurar sus suministros. Desde su inclusión en la Entity List estadounidense en 2020, la empresa opera en un entorno de restricciones que dificultan el acceso a determinadas tecnologías extranjeras. Los controles sobre los equipos avanzados afectan especialmente al progreso hacia nodos de fabricación más pequeños.
La demanda china y la voluntad de localizar el abastecimiento constituyen palancas de desarrollo, sin eliminar las limitaciones técnicas o económicas. Para SMIC, el reto será convertir sus inversiones en capacidad competitiva, consolidar sus procesos probados y continuar la miniaturización. Su evolución seguirá siendo un indicador de la autonomía industrial china en semiconductores.