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¿Qué régimen de responsabilidad para la inteligencia artificial?

¿Qué régimen de responsabilidad para la inteligencia artificial?
L’essentiel

Ante el creciente rendimiento de los robots inteligentes, cabe preguntarse qué régimen de responsabilidad civil se aplicaría a la IA en caso de accidente o incumplimiento.

À retenir

Ante el creciente rendimiento de los robots inteligentes, cabe preguntarse qué régimen de responsabilidad civil se aplicaría a la IA en caso de accidente o incumplimiento.

  • Amanda MAHABIR
    Amanda MAHABIR

En un momento en que los robots inteligentes son cada vez más eficientes y codiciados, cabe preguntarse cuál sería el régimen de responsabilidad civil aplicable a la inteligencia artificial si ocurriera un accidente o un incumplimiento.

Los robots inteligentes ya forman parte de nuestra vida cotidiana y despiertan interés.

Los robots asisten a los cirujanos, les ayudan a realizar diagnósticos, son capaces de gestionar la energía de una vivienda, anticipar nuestras necesidades y vigilar nuestros datos personales.

Determinar cuál sería el régimen de responsabilidad parece, en la práctica, muy difícil de establecer dada la naturaleza específica del robot inteligente.

El robot es una cosa que tiene la capacidad de tomar decisiones a través de algoritmos que pueden compararse con neuronas humanas. Así, el robot es capaz de analizar su entorno y tener un cierto razonamiento, lo que le permite mejorar constantemente. De hecho, los algoritmos permiten al robot aprender por sí mismo, saber actuar ante ciertas situaciones y tomar decisiones.

De esta manera, el diseñador difícilmente puede anticipar el comportamiento de un robot inteligente.

Entonces, ¿quién es responsable de la actuación de un robot defectuoso?

El Parlamento Europeo insiste en que deben tenerse en cuenta los despliegues tecnológicos sin descuidar el potencial de la inteligencia artificial y sus peligros.

Actualmente, el proyecto de reforma del derecho de responsabilidad civil no otorga ningún lugar específico a los objetos inteligentes.

Asimismo, examinaremos los regímenes de responsabilidad preexistentes para saber si alguno de estos regímenes es aplicable a los robots inteligentes.

  • La responsabilidad por el hecho de las cosas

El guardián es responsable de las cosas que tiene bajo su custodia, ya que se supone que debe saber dominarlas. Existe, por tanto, un vínculo entre el guardián y el hecho de la cosa.

Un robot, en movimiento o no, puede causar un daño.

Un robot que excede las instrucciones que se le han dado y actúa de manera autónoma puede generar accidentes. Por tanto, hay que considerar esta autonomía desde la perspectiva de un vicio de la cosa o de un comportamiento anormal del robot.

El robot es, por tanto, una cosa, y el hecho del robot está bajo la responsabilidad de su guardián, el usuario del robot y no el creador (guardián del comportamiento).

  • La responsabilidad por productos defectuosos

El robot puede calificarse como un producto dotado de inteligencia artificial cuyos actos pueden causar un daño. Por este hecho, el robot puede considerarse un producto defectuoso que no ofrece la garantía de seguridad que cabe esperar.

Un robot defectuoso causa un daño debido a un descontrol de su inteligencia.

Además, el fabricante de un producto terminado o de un componente es responsable de la defectuosidad del robot.

Las deficiencias de los regímenes preexistentes

Los regímenes de responsabilidad por el hecho de las cosas siguen siendo difícilmente aplicables a los robots inteligentes, dada su evolución y autonomía.

Paralelamente, el comportamiento de un robot no parece estar en consonancia con la noción de defectuosidad en el sentido jurídico que entendemos. Se puede causar un daño sin que el productor sea responsable, siempre que, dado el estado de sus conocimientos científicos y técnicos en el momento en que puso el producto en circulación, no pudiera detectar la existencia de un defecto.

Al estar el robot dotado de un potencial inmenso, la defectuosidad encuentra su origen en el progreso de la propia máquina, en su adaptabilidad a su entorno y en su emancipación. A menudo, el creador se ve superado por el robot que ha creado, porque esta máquina puede actuar finalmente sola.

Exonerar al fabricante de toda responsabilidad teniendo en cuenta el riesgo de desarrollo de robots inteligentes no parece adaptarse a la evolución de las tecnologías.

Así, el derecho positivo aún no está en condiciones de designar al responsable del daño causado por una inteligencia artificial.

Por tanto, convendrá pensar en un nuevo marco de responsabilidad teniendo en cuenta los daños causados por un robot inteligente, y revalorizando el desarrollo de la inteligencia artificial y el papel que desempeñan quienes comercializan estos avances tecnológicos.

Se trataría de un régimen de responsabilidad por el hecho de las cosas aplicable a los objetos inteligentes que ponga en valor las normas de seguridad.

También habría que determinar qué comportamientos podrían causar daños e imponer a los fabricantes la previsión de líneas de código para prevenir posibles peligros o integrar un control por parte de una persona humana.

De esta manera, el eventual daño causado comprometería la responsabilidad del diseñador del programa desde el momento en que el daño se produjera a raíz de una negligencia del guardián de la estructura.

A falta de poder comprometer su responsabilidad, convendría que el daño fuera cubierto por un fondo de indemnización, ya que estos robots nos remiten a la noción de aceptación de los riesgos de desarrollo por parte de la sociedad.

El debate sobre el régimen de responsabilidad permanece abierto y, hasta ahora, el lugar del riesgo en nuestras sociedades plantea numerosas preguntas.

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Amanda MAHABIR

Consultant, spécialiste en Droit de la propriété intellectuelle et droit des nouvelles technologies

Amanda MAHABIR intervient tant en matière de propriété industrielle (droits des marques, brevets, dessins et modèles) qu’en matière de propriété intellectuelle (droit d’auteur, droit des nouvelles technologies, droit de l’Internet, droit des données personnelles).

Titulaire des Diplômes Universitaires « Droit de la communication et de la culture » et « Droit et métiers de l’audiovisuel » de l’ Institut de Recherche et d’Études en Droit de l’Information et de la Communications de la Faculté d’Aix-en-Provence ainsi que d’un Doctorat de Droit privé dont les sujet est « L’identité personnelle et les réseaux sociaux », elle obtient le titre d’avocat en 2015 après avoir suivi la formation à l’École des avocats CFBSE.

Elle est également mandataire artistique. Elle accompagne et aide les artistes et les auteurs dans la négociation de leurs contrats.

Amanda MAHABIR

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