Material Security aborda un aspecto de la ciberseguridad que a veces se pasa por alto: la información que sigue siendo accesible en un buzón de correo después de su recepción. Contratos, documentos financieros, intercambios internos o enlaces para restablecer contraseñas son recursos que pueden explotarse cuando una cuenta se ve comprometida. La empresa estadounidense desarrolla una plataforma destinada a proteger los entornos de Google Workspace y Microsoft 365, complementando el filtrado de mensajes con controles sobre las cuentas, los datos y las configuraciones.
Una empresa nacida de las limitaciones de la seguridad del correo electrónico
Creada en 2017 por Ryan Noon y Abhishek Agrawal, entre otros, Material Security parte de una constatación: impedir que todos los mensajes maliciosos lleguen a sus destinatarios no basta para proteger el correo electrónico. Los atacantes también pueden utilizar credenciales robadas o secuestrar una sesión para consultar años de correspondencia y acceder desde allí a otros servicios.
Por ello, la compañía ha construido su oferta en torno a un enfoque de defensa en profundidad. En lugar de considerar la bandeja de entrada como un simple punto de acceso, la trata como un repositorio de datos sensibles y un eslabón de la identidad digital. Esta orientación explica la importancia que concede a limitar las consecuencias de una intrusión, más allá de su mera prevención.
Detectar los ataques y reducir las posibilidades de explotación
La plataforma se conecta a los servicios de correo electrónico en la nube a través de sus interfaces de programación de aplicaciones. Esta integración permite analizar los mensajes y las señales disponibles en el entorno y, después, aplicar medidas de protección sin hacer que toda la defensa dependa de una pasarela situada antes de la recepción de los mensajes. Los equipos de seguridad pueden, en particular, buscar campañas maliciosas y retirar los mensajes correspondientes de los buzones de los usuarios.
Material Security también detecta comportamientos sospechosos asociados a cuentas comprometidas. El objetivo es correlacionar varios indicios para ayudar a los equipos a investigar e intervenir. La supervisión de los parámetros de seguridad complementa este enfoque al identificar configuraciones que aumentan la exposición de la organización.
Otro componente distintivo es la protección de la información sensible ya presente en los correos electrónicos. Los mecanismos de restricción de acceso y de verificación adicional de la identidad buscan que estos contenidos sean menos directamente explotables por un intruso. El reto consiste en preservar su disponibilidad para los empleados autorizados y, al mismo tiempo, reducir el valor de una cuenta robada.
¿Y ahora qué?
Material Security opera en un mercado donde las protecciones nativas de Microsoft y Google conviven con numerosos proveedores especializados. Su capacidad para demostrar el valor de los controles adicionales, sin dificultar el uso cotidiano ni multiplicar las alertas, será determinante. La extensión de los ataques al conjunto de las herramientas colaborativas también refuerza la importancia de una visión transversal de las identidades y los datos. Para la empresa, la perspectiva consiste, por tanto, tanto en mejorar la detección como en limitar de forma concreta lo que un atacante puede obtener tras una intrusión.