Desde el advenimiento de Internet, y luego de la web 2.0, los diferentes grupos terroristas han migrado hacia la red: han trocado sus cintas VHS y sus largos filmes de propaganda por videoclips de unos pocos minutos, sus panfletos en blanco y negro por tuits a todo color; en efecto, el cambio de época y de público han impuesto un cambio de medios y de estrategias. El mundo fue tomado por sorpresa por la magnitud de esta propaganda sin precedentes, que se volvió más feroz con la aparición del grupo terrorista Daech.
Desde hace algunos años, la Comunidad Internacional intenta organizarse para acabar con este fenómeno que parasita el canal de comunicación más rápido que el hombre jamás haya creado: “Internet”. Esta toma de conciencia se reforzó tras los últimos atentados ocurridos en París, obligando a los gigantes de la web a una mayor cooperación, a las autoridades a medir la magnitud de este fenómeno y a la sociedad civil a comprometerse más.
París organizó en efecto un Hackathon en enero de 2016, un evento que pasó casi desapercibido, y que considero particularmente interesante por haber creado una dinámica de investigación contra el fenómeno de la radicalización en Internet. Entre los proyectos que se distinguieron, citaría:
SOMs y Navarro Hotline: Este proyecto imaginó a qué podría corresponder un servicio de llamada de emergencia por SMS. En un mensaje, sería posible geolocalizar a la persona, identificarla y determinar el tipo de situación de emergencia y enviar el auxilio adecuado.
Lemon Tree, o la evaluación de riesgos. Para aliviar las plataformas de llamadas, este proyecto optó por la tecnología de reconocimiento de voz, con el fin de determinar el nivel de estrés para jerarquizar las necesidades.
Etaonis: una herramienta de procesamiento automático de flujos de datos procedentes de las redes sociales, para aportar rápidamente información pertinente y geolocalizada y permitir así a las fuerzas del orden tener una mejor visión de una situación.
Dispatch Victim es una aplicación móvil que permite hacer más fluido el transporte de los heridos hacia los diferentes hospitales en función de la urgencia de la situación y de la tasa de ocupación de los establecimientos hospitalarios.
Nec Mergicure (Net Merge Cure) respondería al desafío de prevención de la radicalización y del diseño y difusión de contra-discursos. La solución permitiría buscar a los abonados a las cuentas de Twitter de Daech para entregarles un discurso adecuado (pedagógico, desintoxicación, humor, parodia).
Chasseurs de rumeurs se basaría en las redes sociales para permitir la detección de crisis y clústeres de usuarios para evitar la propagación de rumores.
Además de estas aplicaciones que pronto podrán encontrarse en nuestros smartphones, se están implementando otros medios digitales a escala europea y mundial.
La Unesco se suma al movimiento.
En su esfuerzo por permitir que los jóvenes aprendan más sobre las diferentes culturas y se conviertan así en ciudadanos del mundo responsables, la Oficina Regional de la UNESCO en Dakar firmó en septiembre de 2015 un protocolo de acuerdo con la Fundación Touchable Earth. Esta colaboración tiene como objetivo promover la educación para la ciudadanía mundial y prevenir a la juventud contra la radicalización.
Touchable Earth es una aplicación móvil que mejora la comunicación intercultural entre los niños y jóvenes del mundo. Malí fue elegido para el lanzamiento de esta campaña.
Cuando los GAFA se convierten en los gigantes de la prevención contra la radicalización:
Google refuerza su dispositivo en línea contra la radicalización. El motor de búsqueda ha comenzado a ofrecer espacios publicitarios a asociaciones que luchan contra el adoctrinamiento, con el fin de promover un contra-discurso, en respuesta a las críticas recibidas en el pasado, especialmente tras la serie de atentados en Francia.
Según el responsable de políticas públicas de Google en Europa, Anthony House, los mensajes se muestran en la parte superior de la página de búsqueda, como los anuncios, al buscar términos y expresiones identificadas como sensibles. Por ejemplo, “unirse a Daech”. No hay, en cambio, modificación del orden de los resultados.
Este programa piloto se inscribe en el marco de Google AdWords Grands, el servicio que otorga dinero a organizaciones caritativas para promover su misión y ayudarlas a reclutar voluntarios. En el caso de la lucha contra la radicalización en línea, Google propone cerca de 10.000 dólares mensuales en publicidad gratuita a las ONG para permitirles difundir sus mensajes. El proyecto está aún en sus inicios.
YouTube también está afectado
Google ha recibido, junto con otras grandes plataformas de Internet, críticas incesantes sobre su supuesto papel en la radicalización en línea.
Google admite no lograr filtrar los flujos, especialmente en YouTube, donde se suben cerca de 300 horas de video cada minuto. Según Anthony House, más de 14 millones de videos fueron retirados de su servicio por estar en contradicción con sus términos de uso y algunos por apología del terrorismo. Los usuarios también participan en la retirada de videos de “contenido inapropiado”. Para frenar las críticas, Google estaría creando videos anti-radicalización que se subirían a YouTube.
La lucha contra la propaganda también concierne a otros actores de la Web, incluidos Twitter y Facebook. Twitter contaría con un equipo de 100 personas, cuyo objetivo es retirar de la plataforma los contenidos violentos, extremistas e inapropiados. Este año Twitter anunció el cierre de más de 125.000 cuentas vinculadas a actividades terroristas.
Mientras tanto, WhatsApp sigue su propio camino.
El servicio de mensajería WhatsApp ha decidido cifrar “de extremo a extremo” los envíos en su plataforma: medida que tiene como objetivo proteger mejor los datos de sus usuarios.
Más concretamente, como explica el servicio en su blog oficial: “cuando envías un mensaje, la única persona que puede leerlo es la persona o el grupo al que envías ese mensaje. Nadie (más) puede entrar en ese mensaje. Ni los ciberdelincuentes. Ni los piratas. Ni los regímenes opresivos.”
Pronto Big Brother será puesto a contribución
Los recientes ataques terroristas en el metro de Bruselas han relanzado la idea de un software inteligente para detectar comportamientos sospechosos. DéGIV (Detección y Gestión de Incidentes en un Vehículo ferroviario)
En efecto, los investigadores trabajan en el desarrollo de softwares inteligentes. En junio de 2015, se probó un dispositivo en la línea 14 del metro de París. Se utilizó una caja de audio y video bautizada DéGIV. Esta caja analiza en tiempo real comportamientos inusuales, pero por ahora se trata más bien de actos de vandalismo y agresiones que de actos terroristas. Es difícil para los investigadores trabajar en este tema: un comportamiento sospechoso en una multitud sigue siendo complicado de determinar.
Hace 20 años que las industrias reflexionan, pero el contexto actual de lucha antiterrorista debería permitir acelerar el desarrollo de estas herramientas. Dispositivos de cámaras inteligentes podrían salir al mercado en uno o dos años, estiman los especialistas.
En resumen, la investigación en proyectos de inteligencia artificial no ha hecho más que empezar y ya plantea cuestiones de orden deontológico, ético y filosófico relativas al respeto de la vida privada de los ciudadanos: una cuestión de equilibrio y eficacia, ya que en efecto se plantean actualmente dos preguntas: ¿Hasta qué punto serán eficaces estos proyectos para prevenir e impedir que ocurran atentados? ¿Y hasta dónde están dispuestos los ciudadanos a sacrificar su libertad por “un poco” de seguridad?
Kamel SOUIG
Doctorando-Investigador en Ciencias de la Información y la Comunicación, Université Aix Marseille.
Periodista, reportero (2006-2012), Responsable de comunicación en Founder Family.


