Ginkgo Bioworks Holdings, Inc. es una empresa estadounidense de biotecnología especializada en ingeniería celular. Su objetivo es facilitar el diseño de organismos capaces de producir moléculas o desempeñar funciones útiles para la industria. Con sede en Boston, trabaja para empresas de los sectores farmacéutico, agrícola y de materiales, combinando biología, software, robótica y análisis de datos.
Una empresa surgida del MIT
Ginkgo Bioworks fue fundada en 2008 por cinco científicos vinculados al Massachusetts Institute of Technology: Jason Kelly, Reshma Shetty, Barry Canton, Austin Che y Tom Knight. El equipo defiende un enfoque de la biología inspirado en la ingeniería: estandarizar los métodos, automatizar los experimentos y reutilizar los conocimientos adquiridos de un proyecto a otro.
La empresa desarrolla progresivamente sus laboratorios automatizados, denominados «foundries», y posteriormente sale a la Bolsa de Nueva York en 2021 mediante una fusión con un vehículo de adquisición cotizado, o SPAC. Sus acciones cotizan bajo el símbolo DNA. En 2022, la adquisición de Zymergen refuerza sus capacidades tecnológicas. A esta fase de expansión le sigue una reestructuración anunciada en 2024, destinada, en particular, a reducir los costes y racionalizar las infraestructuras.
Diseñar, probar y medir los sistemas vivos
El núcleo histórico de Ginkgo es una plataforma de programación celular. A partir de un objetivo definido con un cliente, sus equipos diseñan modificaciones genéticas, construyen distintas variantes y miden su rendimiento. Estos ciclos de diseño y experimentación pueden servir para mejorar una enzima, optimizar una cepa microbiana o explorar vías de investigación terapéutica.
La automatización permite multiplicar los ensayos y hacer que ciertas operaciones sean más reproducibles. Los datos generados alimentan después los análisis y los modelos informáticos. La inteligencia artificial se integra en esta lógica: ayudar a orientar los experimentos y predecir propiedades biológicas, sin sustituir la validación en el laboratorio.
Ginkgo también ofrece servicios y herramientas de investigación más específicos, especialmente en torno a la automatización y los datos biológicos. Su unidad Concentric opera en el ámbito de la biovigilancia, con programas de recogida y análisis destinados a seguir la circulación de agentes patógenos. Según los contratos, los ingresos pueden combinar pagos por servicios, pagos por hitos de desarrollo y una participación en el valor creado por los proyectos de los clientes.
¿Y ahora?
El principal reto es transformar una infraestructura científica costosa en una actividad económicamente sostenible. La comercialización de servicios más modulares debería permitir responder a necesidades concretas, sin imponer sistemáticamente amplios programas de desarrollo. Sin embargo, el interés de este enfoque dependerá de la demanda y de la capacidad de Ginkgo para controlar sus gastos.
El éxito también se medirá por el paso de los resultados de laboratorio a aplicaciones industriales fiables. El coste de producción, el escalado y las restricciones regulatorias siguen siendo determinantes. En el caso de la biovigilancia, la continuidad de la financiación y la gobernanza de los datos constituyen otros aspectos que requieren atención. Así, Ginkgo deberá demostrar que su plataforma aporta beneficios concretos a sus clientes, más allá de la mera capacidad de generar experimentos.