CEVA, Inc. ocupa un lugar discreto en la cadena de valor de los semiconductores: la empresa no fabrica los chips que se encuentran en los dispositivos electrónicos, sino que desarrolla algunas de las arquitecturas que utilizan. Esta compañía estadounidense suministra bloques de propiedad intelectual, o IP, destinados a los diseñadores de circuitos integrados. Sus tecnologías abarcan, entre otros ámbitos, las comunicaciones inalámbricas, el procesamiento de sonido, el aprovechamiento de los datos de sensores y la inteligencia artificial embebida.
Una historia con raíces en el procesamiento de señales
CEVA nació en 2002 de la unión entre el negocio de licencias de propiedad intelectual de DSP Group y Parthus Technologies. Este origen combina conocimientos en procesadores digitales de señales, los DSP, con tecnologías destinadas a los sistemas electrónicos embebidos. La compañía, que cotiza en el Nasdaq con el símbolo CEVA, sigue el modelo de los proveedores de IP: sus equipos diseñan elementos reutilizables en lugar de componentes terminados.
A lo largo de su desarrollo, su cartera se ha ampliado más allá de los DSP para abarcar más funciones de conectividad, percepción y cómputo. Esta evolución acompaña la proliferación de dispositivos conectados y el traslado de ciertas tareas de procesamiento a los propios terminales.
Tecnologías bajo licencia para los diseñadores de chips
Los clientes de CEVA pueden integrar sus bloques en sistemas en un chip, junto con procesadores de propósito general, memorias y otras funciones. La ventaja es disponer de tecnologías ya desarrolladas y documentadas, manteniendo al mismo tiempo la responsabilidad sobre la arquitectura global del componente. La oferta también incluye el software y las herramientas de desarrollo necesarios para utilizarlas.
En conectividad, CEVA ofrece, entre otras, tecnologías relacionadas con Bluetooth, Wi-Fi y la banda ultraancha, o UWB. En computación embebida, sus DSP y sus arquitecturas de aceleración de redes neuronales responden a necesidades de procesamiento de audio, visión y análisis de datos. Estos bloques se dirigen a mercados diversos: electrónica de consumo, dispositivos conectados, automoción y equipos industriales.
El modelo de negocio combina ingresos por licencias y regalías que dependen de los envíos de productos que incorporan sus tecnologías. Por tanto, CEVA está expuesta a dos horizontes temporales: las decisiones de diseño de sus clientes y, después, el aumento del volumen de los chips que efectivamente se comercializan.
¿Y ahora qué?
El desarrollo de la IA embebida abre perspectivas para los proveedores capaces de conciliar rendimiento, consumo eléctrico y limitaciones de memoria. Para CEVA, el reto consiste en lograr que sus arquitecturas se adopten en dispositivos donde el procesamiento local puede reducir la latencia y los intercambios de datos con la nube.
No obstante, esta trayectoria dependerá de las decisiones tecnológicas de los fabricantes, de la competencia entre proveedores de IP y de los desarrollos internos de los grandes grupos. La calidad del software, la facilidad de integración y la continuidad del soporte a largo plazo serán tan importantes como las capacidades del hardware. Sitio web de la empresa: ceva-ip.com.