Una fotografía llega a una redacción o a un departamento de comunicación. Muestra una multitud frente a una fábrica, con un pie de foto que alude a una movilización contra su cierre. Un indicador permite consultar sus Content Credentials: un dispositivo identificado, una fecha declarada, su paso por un programa de retoque. Es una pista útil. Pero ¿es la fábrica correcta? ¿La multitud se está manifestando realmente? La procedencia documenta la historia de un archivo; no garantiza la que se cuenta con él. Con la vista puesta en septiembre de 2026, esta distinción debe guiar la adopción de estas herramientas, para no convertir un avance técnico en una ilusión de certeza.
Una firma para rastrear el proceso de creación
La Coalition for Content Provenance and Authenticity, o C2PA, desarrolla un estándar abierto que permite asociar a un contenido información sobre su origen y sus transformaciones. Creada en 2021, reúne, entre otros, a actores de los sectores del software, los dispositivos y los medios de comunicación. Adobe, Microsoft y la BBC figuran entre las organizaciones implicadas desde sus inicios. El objetivo: hacer verificable parte del recorrido de un archivo en un entorno donde producir una imagen convincente resulta cada vez más fácil.
En concreto, un manifiesto reúne una serie de declaraciones: herramienta empleada, operaciones realizadas, contenido de origen utilizado, si lo hubiera, e identidad del firmante. Una firma criptográfica vincula esta información al contenido según los mecanismos previstos por el estándar. Si se modifican elementos protegidos fuera del proceso previsto, la validación puede fallar. Las Content Credentials son una forma de presentar esta información al público, a menudo mediante un icono o un panel que se puede consultar.
El matiz es decisivo: la criptografía permite verificar la integridad de la información firmada y su vinculación con un firmante. No investiga en absoluto la escena representada. Incluso la confianza depositada en el firmante depende de un marco: certificados reconocidos, protección de las claves y política de validación. Por tanto, una firma válida no es una comprobación periodística ni una garantía universal de autenticidad.
Usos reales, una cobertura todavía incompleta
Estos sistemas no se limitan a las demostraciones. En octubre de 2023, Leica presentó la M11-P, que integra Content Credentials en el momento de la toma. Adobe las ha incorporado a parte de sus herramientas, especialmente en torno a Firefly. En febrero de 2024, OpenAI anunció la incorporación de metadatos C2PA a las imágenes producidas por DALL·E 3 en ChatGPT y en su API. Estos hitos muestran que la procedencia puede empezar tanto en una cámara fotográfica como en un generador de imágenes.
Sobre todo, revelan por qué es necesario leer la información en lugar de celebrar su mera presencia. Un contenido enteramente sintético puede contar con referencias de procedencia válidas. Incluso es deseable si estas explican cómo se ha creado. Por el contrario, una fotografía documental antigua o tomada con un teléfono que carezca de esta función puede no presentar ningún historial verificable. La presencia no significa veracidad; la ausencia no significa falsificación.
De cara a septiembre de 2026, la hipótesis de una difusión más amplia es plausible, dadas las inversiones realizadas. Sigue siendo una proyección, no la constatación de una adopción universal. La cuestión determinante será menos el número de anuncios que la continuidad real de la cadena: captura, retoque, transmisión, publicación y consulta por parte del público.
Tres puntos ciegos que la firma no resuelve
Una escena real puede ser una puesta en escena
Una empresa fotografía a empleados sonrientes en un taller impecable. El archivo se firma en el momento de la captura y después se reencuadra en un programa compatible. Todo puede estar perfectamente documentado. Sin embargo, la visita puede haberse preparado, las personas pueden haber sido seleccionadas y los problemas pueden haber quedado fuera de plano. El sistema acredita determinados elementos de la creación de la imagen, no la representatividad del momento. Este problema es anterior a la inteligencia artificial; esta simplemente lo hace más acuciante.
Un pie de foto puede cambiar todo el sentido
Una imagen auténtica de una inundación, correctamente atribuida a su fotógrafo, puede utilizarse indebidamente para ilustrar una catástrofe ocurrida en otro lugar. Tampoco debe considerarse automáticamente que una fecha o una ubicación declaradas sean una medición independiente e incontestable. Hay que examinar cómo se han obtenido. La verificación sigue dependiendo del contexto: localizar la publicación inicial, contrastar los lugares visibles, contactar con el autor y buscar otros testimonios.
Un recorrido firmado puede seguir siendo parcial
La cadena puede comenzar después de una manipulación. Si se importa un contenido engañoso en una herramienta que después firma su exportación, esa firma no certifica por arte de magia las etapas anteriores. Del mismo modo, una cámara puede fotografiar una pantalla que muestre una escena falsa. La captura es real; el motivo fotografiado sigue siendo engañoso. Por tanto, un análisis riguroso distingue entre lo que está documentado, lo que se declara y lo que sigue siendo desconocido.
El eslabón frágil: la circulación de los archivos
En la web, las imágenes se comprimen, se convierten, se copian y se capturan en pantalla. Algunas operaciones o plataformas pueden eliminar la información de procedencia incorporada. Por lo general, una captura de pantalla no conserva, por sí sola, toda la cadena del archivo original. Por tanto, la ausencia de un panel informativo al final del recorrido no demuestra una voluntad de ocultación.
Otros enfoques complementarios buscan recuperar las referencias de procedencia mediante marcas de agua o huellas perceptuales. Pueden facilitar la reconexión con un historial conservado en otro lugar. Pero su robustez depende de las transformaciones sufridas, de las implementaciones y de la disponibilidad de los servicios. Es necesario distinguir estos mecanismos de recuperación de la propia firma criptográfica, sin prometer una trazabilidad indestructible.
Para los profesionales de la comunicación, explicar tanto como equipar
El primer ámbito de trabajo es editorial. Un distintivo verde acompañado de la palabra «auténtico» puede hacer creer que los hechos se han verificado. Una interfaz más honesta indica lo que sabe: procedencia disponible, firma validada según una política determinada, generación mediante IA declarada, historial parcial. También hace visibles los límites, sin obligar a cada lector a entender la criptografía.
El segundo ámbito de trabajo atañe a las prácticas internas. Una marca o una agencia puede adoptar algunas reglas de utilidad inmediata:
- Conservar los originales y los documentos que acrediten las circunstancias de producción.
- Controlar la cadena de publicación para saber qué transformaciones preservan la información.
- Verificar por separado el contexto, los pies de foto y las afirmaciones asociadas a las imágenes.
- Limitar los datos expuestos para proteger a fotógrafos, testigos y lugares sensibles.
Esta última exigencia cobra especial importancia en la comunicación de crisis o en entornos de riesgo. Publicar más información de procedencia no justifica revelar una identidad o una ubicación que pueda poner a alguien en peligro. La transparencia debe ser proporcionada. También hay que prever los incidentes: una clave comprometida, una firma inesperada, un error de atribución o un historial inaccesible.
¿Y ahora qué? El escenario deseable para los próximos años no es el de un sello digital que separe automáticamente lo verdadero de lo falso. Es el de una procedencia convertida en un indicio sólido entre otros, fácil de consultar y difícil de sobreinterpretar. C2PA puede reforzar la responsabilidad de los productores de contenidos y facilitar ciertas verificaciones. Siempre que los profesionales de la comunicación acepten una promesa menos espectacular, pero más honesta: explicar de dónde viene una imagen, sin pretender hacer que cuente toda la verdad.